La sala oscura

29 Diciembre, 2016

Soy de las que defiende a toda costa la magnificencia de la sala oscura. Nada se compara con la sensación de estar en una sala, junto a muchos desconocidos, disfrutando de un relato que se exhibe en una inmensa pantalla y en un momento en el que lo único que importa es esa historia que se cuenta. Los nuevos tiempos han hecho que el fenómeno del cine pase un poco de moda y se traslade al espacio doméstico. La tecnología ha posibilitado que en casa podamos habilitar una sala con todas las condiciones de un cine propiamente dicho.

Pero repito, nunca será lo mismo, porque el cine está concebido para ser un espectáculo de disfrute colectivo. Cuando vemos una comedia, por ejemplo, compartimos con todos esos desconocidos las risas desternillantes ante una escena graciosa. Y cuando vemos un drama, nos ocurre igual con las escenas tristes. Nos ponemos a llorar sin importar lo que piense nuestro compañero de asiento.

El cine es también un espacio de socialización. Pues muchas veces hacemos planes con los amigos para ir juntos a ver una película. Y es también, por supuesto, un sitio romántico. El cliché de la primera cita en el cine es harto conocido. En fin, que no creo que los nuevos tiempos lo hagan desaparecer.

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